La vitamina C es uno de los nutrientes más conocidos y suele asociarse principalmente con el funcionamiento del sistema inmunológico. Sin embargo, sus funciones en el organismo van mucho más allá.
Es una vitamina esencial que participa en distintos procesos importantes para mantener el funcionamiento normal del cuerpo.

¿Qué hace la vitamina C?
Contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico
La vitamina C participa en el funcionamiento del sistema inmunológico, por eso suele relacionarse con el cuidado de las defensas.
Participa en la formación de colágeno
La vitamina C contribuye a la formación normal de colágeno, una proteína presente en estructuras como la piel, los huesos, los cartílagos, los vasos sanguíneos y otros tejidos.
Ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo
Actúa como antioxidante y contribuye a proteger las células frente al daño oxidativo provocado por los radicales libres.
Favorece la absorción del hierro
La vitamina C también contribuye a mejorar la absorción del hierro, especialmente del hierro presente en alimentos de origen vegetal.
Contribuye al metabolismo energético
Además, participa en procesos relacionados con el metabolismo energético y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga cuando se consume en cantidades adecuadas.
¿De dónde obtenemos vitamina C?
Una alimentación variada puede aportar vitamina C a través de diferentes frutas y verduras. Algunos alimentos conocidos por su contenido de esta vitamina son los cítricos, kiwi, fresas, guayaba, pimientos y brócoli.
La cantidad que obtenemos puede variar dependiendo de los alimentos que consumimos y de nuestra alimentación habitual.

La vitamina C es mucho más que una vitamina para las defensas. Es un nutriente que participa en diferentes procesos que forman parte de nuestro bienestar.